Jueves 23 de Mayo de 2024

El venero de don Teo que salvó a familias

Miguel Barragán

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CIUDAD VALLES. Don Teo y el venero que salvó a los del Bicentenario de quedarse cuatro días sin agua.

Apenas venía con su carretilla llena de garrafas para él y su esposa y todo aquel que necesitara de unos litros del vital líquido, porque, ufano, don Teodosio Leal Martínez, de 73 años afirma que “un vaso de agua, no se le niega a nadie”, para luego explicar que durante la semana negra y seca, usando su camioneta, llevó agua del venero que se encuentra en el camino que va del Bicentenario al Libramiento Sur a todo aquel que necesitara.

 

Un oasis en un desierto emergente

Don Teodosio, originario de Tamuín y veterano de los arduos trabajos en los astilleros gringos, narró que mientras tuvo su camioneta enterita, él iba por agua a Tamuín, mientras Valles boqueaba de sed y de tanto repartir, no dejaba más que un pequeño garrafón para él, pero la troca “se me chingó de los frenos” y en lugar de ir a cargar al municipio que lo vio nacer, acarreaba hoy, con la fuerza de un joven sano, bidones en carretilla de una llanta.

El venero natural es un lugar bajo, rodeado de árboles verdes, hierba verde y lodo (¿han visto últimamente lodo?) que tiene tres ojos de agua a los que esta semana, acudieron en procesión, vecinos del Bicentenario, para tener agua “aunque sea para bajarle al baño”.

Estos veneros (palabra derivada de vena) no son extraños en Valles y, aunque son insuficientes para ser considerados como “Plan B” de fuente de abastecimiento para todo Valles, al menos quitaron el ansia de la seca infernal a los de ese sector.

Cabe señalar que hasta hoy en la mañana, el Bicentenario era uno de los pocos sectores que no había recibido la corriente de agua de la red.

Por unos días, el hombre de setenta años, fuerte como los barcos que hizo en los shipyards en Estados Unidos de América, hizo el papel de distribuidor de agua, voluntariamente y sin pretextos al estilo la Dapas.