Lunes 06 de Diciembre de 2021

Una accidentada sesión “exprés”

Tan caldeados estaban los ánimos que hasta los manifestantes chocaron entre ellos.

Patricia Ruiz

[Huasteca Hoy]

Entre gritos, desacuerdos entre manifestantes, huevos arrojado que no lograron impactar a su objetivo y un diputado que gusta de evadir a la prensa, se llevó a cabo la sesión “exprés” del Congreso del Estado, pues los legisladores terminaron tan a tiempo, que pudieron ver el partido de futbol que se disputó entre Alemania y México.

Desde las tres de la mañana del jueves inició el movimiento afuera del recinto Legislativo en el Jardín Hidalgo, se colocaron las vallas que lo resguardarían y llegaron algunos elementos de la Policía Estatal. A las siete se presentaron varios de los manifestantes que empezaron a colocar mantas y cartulinas con las que “adornaron” las vallas.

A las ocho en punto de la mañana, con porte relajado llegó Manuel Barrera Guillén, quien pretendía entrar por la puerta principal del Legislativo, no obstante los elementos estatales le indicaron que la entrada de los diputados sería por Cinco de Mayo, por lo que al legislador, presidente de la Directiva, no le quedó de otra más que entrar por la puerta trasera.

Al detectarlo los manifestantes del Frente Ciudadano Anticorrupción, lo encararon al preguntarle ¿por qué no había pedido licencia todavía?, “faltas tú Manuel”, “que se elimine el fuero”; quejas que al legislador parecían que se le resbalaban por el suéter azul que portaba. Sin emitir palabra alguna ingresó al Congreso.

Posteriormente uno a uno fueron llegando los diputados y diputadas de esta legislatura, demasiado temprano a comparación de como acostumbran, después del pase de lista; conforme arribaban, los manifestantes les cuestionaban acerca de su postura en cuanto a las cuentas públicas y la eliminación del fuero.

Uno que otro como Alejandro Segovia Hernández, Josefina Salazar Báez, Ricardo García Melo y otros, pasaron desapercibidos y entraron a paso veloz. Otros como Rebeca Terán Guevara y Xitlálic Sánchez Servín, se detuvieron a dar una charla sobre del porqué estaban en contra de ambos temas, para entonces sólo había cerca de 50 manifestantes en la Plaza de Armas.

Las 10 de la mañana en punto y la plaza se llenó de inconformes, aunque no todos abanderaban la misma causa. Gente del Frente Ciudadano Anticorrupción, Ciudadanos Observando, del Colectivo Ganemos, empresarios de la Canaco, Coparmex y Nuestro Centro, así como otros que fácilmente eran identificados como personas allegadas a Rafael Aguilar “El Chiquilín” además de algunos gallardistas saturaron la entrada del recinto.

Adentro, ya no cabía ni una cartulina más, algunas personas mostraron su descontento porque comerciantes entraron incluso con menores en brazos a la sala del Pleno, y el aire era poco para todos los que se juntaron al interior. Para salir o entrar había que disculparse por tocar partes prohibidas de las otras personas.

La sesión, inició al fin entre chiflidos y gritos, entre los que predominó el de “¡Fuera Barrera, fuera Barrera!”, mientras el presidente de la Directiva intentaba mantener su gesto fresco de la mañana.

Algunos esperaban que —como siempre— abandonara el asiento y le dejara el puesto a Héctor Mendizábal Pérez, vicepresidente de la Directiva, quien desde un día antes ya se había hecho a la idea de que le iba a tocar presidir la sesión entre gritos y tamborazos.

“¿Alguien intervendrá?”, preguntaba Xitlálic Sánchez Servín, para la votación del primer paquete de cuentas públicas, pues de corridito ya habían leído toda la correspondencia, y habían dado entrada a las iniciativas que se presentaron (pocos se dieron cuenta de qué se estaba hablando en tribuna).

“El pueblo, el pueblo, el pueblo”, respondieron los presentes mientras agitaban sus cartulinas, “No conocen la vergüenza, hijos de su mamá”, “fuera malditos”, “fuera Barrera”… de repente un salto alertó a los elementos estatales que estaban a la expectativa, sentados en las primeras filas, uno de los ciudadanos que se manifestaba, quiso brincarse para llegar más cerca de los diputados, pero la aerodinámica empleada no le ayudó, pues el brinco lo intentó hacer erróneamente entre las butacas y cayó sobre los policías…

Fue entonces que otros asistentes intentaron aventar huevos… los que quedaban porque alguien que los traía los rompió en las escaleras antes de entrar a la sala. Algunos se previnieron y llevaron jitomates aguaditos. “¿Por qué jitomates y no huevos?”, preguntó uno de los presentes a otro, quien le respondió que éstos no se revientan y si dan en el objetivo manchan más la cara y ropa de los legisladores. Entonces un jitomate voló por los aires, pero no le dio a nadie, cayó estrellándose en el suelo.

El ciudadano volador sin suerte fue sacado del lugar, escoltado por los elementos estatales aunque sin violencia.

Las diputadas saltaron de sus asientos y corrieron hacia la puerta que lleva a la sala del Pleno, sus rostros eran de susto y no sabían si correr, quedarse o seguir sentadas en su curul, mientras la voz de los ciudadanos era una, “desafuero, desafuero, desafuero”.

Entre los pocos asesores que se encontraban en la zona VIP, se comentó que era raro que no hubiera discusión de ningún tema, las votaciones eran exprés, solo se comunicaban levantando la mano a favor o en contra de lo que se votaba, algunos ni supieron qué votaron, aunque eso no fue sorpresa para nadie.

A cada nombre que se decía el público respondía al unísono con un “rata”.

La gente de “Ganemos” se hacían señas para brincarse al Pleno donde estaban los legisladores, pero los elementos estatales los veían de reojo esperando entrar en acción.

Los diputados que quedan de espaldas al público lentamente se pusieron de pie para resguardarse de algún imprevisto y se colocaron en los laterales del recinto.

Media hora después y cuando ya se habían desechado las cuentas públicas, David Reyes Medrano, dirigente de “Ganemos”, brincó entre las butacas para llegar hasta el pleno, donde una de las trabajadoras, con desventaja en estatura pero con mucha agilidad, lo tomó por la espalda para desestabilizarlo y tumbarlo. Cuatro elementos más se lanzaron en su contra y lo sacaron del lugar.

“Por favor calma, hay damas en el recinto” fue lo que atinó a decir Manuel Barrera, quien intentó calmar los ánimos. “No a la violencia, pacíficamente queremos la tribuna” dijeron un grupo de manifestantes mientras levantaban las manos para no ser jalados por los policías y sometidos como sus compañeros.

Fue entonces que se acercó Guadalupe González, líder de “Ciudadanos observando”, junto con uno de los representantes de los empresarios quienes dialogaron con el legislador Fernando Chávez y le solicitaron que en tribuna se leyera su pliego petitorio, donde se incluía que se leyeran las licencias de los tres diputados, que se echaran para atrás las cuentas públicas y que hubiera un compromiso por eliminar el fuero, peticiones que solicitaron firmadas por los 27 legisladores.

El público gritó más fuerte y los líderes sociales intentaban calmar los ánimos que estaban a punto de ebullición. Hubo aplausos cuando se leyeron las solicitudes de licencias de Enrique Flores, Guadalupe Torres Sánchez y Óscar Bautista Villegas; Rebeca Terán Guevara pasaba lista para recolectar los votos, pero parecía que estaba diciendo la letanía de un rosario, “léelos más rápido”, dijo una persona del público.

“¡Barrera, faltas tú cabrón!”, “tu voto no cuenta Barrera”, “eres un cínico y un sin vergüenza”. Llegó un momento en que ni los manifestantes supieron de qué se trataba la votación, pues ya los diputados sufragaban para conformar comisiones y de quienes se quedarán para la diputación permanente.

Justo cuando el presidente de la Directiva daba por terminada la sesión, el legislador Fernando Chávez Méndez, se acercó y entregó la carta del pliego petitorio que formularon los ciudadanos inconformes. Manuel Barrera dio la hoja a la diputada Xitálic Sánchez Servín para que la leyera.

“Notifíquese y que circule para la recolección de firmas” dijo el presidente de la Directiva, quien dio por terminada la sesión a las 11: 40 de la mañana, tiempo récord y sin heridos aparentemente.

Al tocar la campana, Barrera Guillén, inmediatamente se puso de pie y se retiró del lugar, fue el primero en desaparecer de los ojos de los espectadores, seguido de los demás legisladores, quienes apretaron el paso con temor de que les cayera un jitomatazo.

“Vamos a bloquearles la salida, vamos a toparlos afuera”, decían los ciudadanos que no quedaron conformes con la lectura que se dio en el Pleno y que buscaban como pudiera salir del recinto para bloquear la puerta de Cinco de Mayo.

Cerca de media hora después, los ánimos seguían encendidos, pues los legisladores no salían y el frente ciudadano quería ver la hoja firmada por los 24 diputados. Algunos inconformes regresaron y por la puerta que da a la sala de previas solicitaron a los elementos policiacos que les dejaran entrar, pues ya era mucho tiempo “para firmar la hojita”.

Al final salió un representante de la iniciativa privada y triunfal dijo a los medios de comunicación y a los demás ciudadanos, que ya tenía la hoja firmada. “Solo falta la firma de Óscar Vera”.

Gente del grupo de Antonio Rodríguez Chessani, saltó y una ciudadana gritó “¿quién te nombró como nuestro representante?” y fue entonces que inició la disputa entre el grupo que —en apariencia— buscaba el mismo objetivo.

Estaba por armarse la trifulca entre el frente ciudadano y los comerciantes, cuando alguien atinadamente cuestionó a la señora (a quien le quitaron el megáfono para que el nuevo vocero pudiera dar a conocer el logro con los legisladores).

-¿Qué no buscan lo mismo?, ¿que se elimine el fuero y que se vayan los corruptos? A lo que ella respondió que sí

-Entonces, ¿por qué se enoja?

—Porque a ellos nadie los nombró nuestros representantes.

—¿Entonces el enojo es porque ellos tienen el reflector?

—Nosotros no necesitamos reflectores, respondió y luego se hizo el silencio.

Guadalupe González mostró la hoja donde 23 de los diputados se comprometen a cumplir las peticiones, aunque dos de ellas ya estaban cumplidas. Echar abajo los dictámenes de las cuentas públicas y aceptar la licencia de los tres legisladores.

Al buscar un lugar para sacar copia al documento y repartirlo a la prensa y a los demás ciudadanos, los inconformes se retiraron del lugar.

LA GRACIOSA HUÍDA DE MANUEL BARRERA

A los ciudadanos se les olvidó que el único que no había salido a la 1:30 de la tarde, era Barrera Guillén, quien es el legislador que se ha aferrado a su cargo y a quien tanto le gritaron durante la sesión.

Los medios de comunicación se cuestionaron si ya se había ido o seguía adentro del Congreso. Personal de Comunicación Social del Legislativo también desconocía (aparentemente) dónde estaba el diputado.

Fue cuando un elemento policiaco salió del recinto y dijo a unos reporteros que el diputado estaba dentro, porque había solicitado la presencia del director de la policía Estatal, Ángel Gámez Segovia para solicitarle refuerzos para este viernes y para hacer un recuento del los hechos del jueves.

Otros elementos dijeron que lo vieron supervisando los trabajos de limpieza del Congreso, pues quería que todo estuviera impecable para la Sesión Solemne de hoy.

Tras varios minutos más de espera, salió un contingente de policías estatales vestidos de civil, arropando a una persona, fue por la puerta principal de Plaza de Armas que cerca de 15 personas salieron; los reporteros y fotógrafos no esperaron y corrieron para dar con la triste realidad de que era Sergio Oviedo quien había sido usado como señuelo.

La corretiza entonces se dirigió a Cinco de Mayo, pero Barrera Guillén había burlado nuevamente a la prensa, pues acababa de arrancar su vehículo cuando fue visto.

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