Lunes 06 de Julio de 2020

BITÁCORA

EL peor de los momentos para el contagio ha llegado, como si fuera una paradoja, ahora que la ciudadanía entendió que ya era libre de andar en la calle sin las medidas de protección, porque parece ser que se comprendió mal el fin de la jornada de la sana distancia (debieron haber reconsiderado ese nombre) y, a pesar de que en municipios como Valles y Tamazunchale no se llevó con cuidado la recomendación de mantener la sana distancia y el autocuidado, la vida regresó a la normalidad y hasta cerveza a precio de agencia se comenzó a vender.

 

DE hecho, la política de regreso se diseñó hace varias semanas, tomando en cuenta que las cifras no parecían tan escabrosas, pero las cosas empeoraron y ahora hay un tumulto a donde quiera que se dirija la vista y, si antes algunos se cuidaban, hoy la mayoría anda en completa libertad, precisamente cuando dos personas más murieron por esa enfermedad en esta localidad y se infectaron 12 en un solo día, llegando a la cifra de 139 contagios en una ciudad con 177 mil habitantes.

 

EN serio que viene lo peor, ya que el virus no deja de caminar en Valles o andar en camiones y coches, pero el asunto todavía más preocupante es que para una enorme masa ciudadana, el virus es una especie de ardid del Gobierno para espantar a los que viven en este país (no se sabe para qué querría el Gobierno asustarnos), pero así es.

 

DE nueva cuenta el relleno sanitario comenzó a echar fumarolas venenosas al ambiente en Chantol, a sólo ocho kilómetros de Valles, dando cuenta el que se vaya a visitar ese lugar de lo desordenado y poco proyectado ese lugar para ser un “confinamiento tecnificado” como lo han querido hacer ver a todos los ciudadanos.

 

NO hay ninguna proyección en el lugar y no es más que un sitio para ir a arrojar desechos que igual están a flor de piso, echando sus lixiviados al subsuelo y alterando el medio ambiente de manera terrible y con el río a pocos metros de ahí.

 

HAYA sido como haya sido, el “relleno” arde sin cesar porque alguien, sin querer o queriendo, ya no se sabe, le prendió fuego a una pequeña porción de basura y éste se extendió, causando que las partes bajas de ese tremedal quedaran ardiendo y, por supuesto cocinando esa cochambre, para perjuicio de todos.

 

OBRAS Públicas simplemente ha seguido con la tradición antigua de arrojar la basura a un lugar a donde no se vea y no se le dio seguimiento a la obra que se tenía planeada y que el Gobierno del estado dejó a medias hace tiempo, sin que se remediara nada.

 

PRECISAMENTE esta es la situación del país: un desorden al que se le invirtió dinero para remediar y quién sabe dónde quedó pero que sigue afectando y causando problemas.

 

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