Martes 19 de Enero de 2021

El peor enemigo de una mujer es otra mujer: Paola Longoria

Hombres y mujeres no son rivales. Su papel en la sociedad se produce cuando hacen verdadera mancuerna, dice la raquetbolista

Martín Rodríguez

[Huasteca Hoy]

Paola Longoria hace su vida cotidiana trabajando largas horas, orgullosa de su condición de mujer, disfrutando de los buenos ratos, de su familia, de los encuentros deportivos tanto individual, en equipo o mixtos, pero también preocupada por un entorno progresivamente más difícil para las mujeres, en plena era de las alertas de género.A ratos entrena; lee para mantener vigentes sus aprendizajes en la Maestría en Ciencias Políticas, y en medio de su costumbre de ganar preseas, se compromete más y más con su cargo administrativo en el Ejército Mexicano.

Por igual le preocupa el desarrollo de su talento que enorgullece a México, que un escenario de desigualdad hostil, que aún en el siglo 21 deja a un amplio universo de mujeres sin oportunidades ni acceso a espacios de ascenso laboral, o enfrentan sus responsabilidades con una paga raquítica.

Da vueltas una y otra vez al tema de las diferencias de género, de las que hace borrón y cuenta nueva y termina concluyendo que la situación no para de su condición de verdadera patología social. De sí misma, en su situación actual, no se queja. La Secretaría de la Defensa Nacional le reconoce con un fideicomiso de atletas y con ascensos laborales sus triunfos. Su historia incluye el ingreso con el grado de Soldado Auxiliar Oficinista, y su primer ascenso le fue otorgado en 2014, justo en el centenario del Ejército Mexicano, como Cabo de Educación Física y Deportes.

RAZÓN DE EQUILIBRIOS

Hay temas que pocos tocan; ella los pelotea contra la pared y en el rebote encuentra la potencia. Así, se detiene por un instante, pospone unos minutos su entrenamiento y reflexiona sobre la crítica condición de ser mujer, no sólo en el deporte, sino en la vida cotidiana.

Se cuida de no juzgar a la ligera y como militar con ascensos que van de la mano de sus triunfos deportivos, va a lo concreto.

“No creo en el machismo ni en el feminismo. La mujer y el hombre deben ser un complemento y apoyarse mutuamente. Sin embargo, todavía es necesario resolver las diferencias, y por ejemplo las de pago entre deportistas”, reconoce.

La campeona sabe que con mucha frecuencia, las mujeres ganan menos dinero que los varones en un mismo deporte y de las diferencias socioeconómicas en el deporte más popular en México, el futbol, “donde con toda seguridad el equipo varonil de la Selección Mexicana ostenta sueldos que pueden ser hasta diez veces mayores que los destinados a la selección femenil”.

Su propia experiencia le dio parámetros para hablar del tema: “En el mismo racquetbol, yo batallé mucho y por ejemplo veía cómo en ocasiones era más fácil que obtuviera una mayor paga un varón que una mujer”.

Ahora, Paola agradece la historia personal en el deporte, que le ha traído múltiples reconocimientos y satisfacciones. Sin embargo, advierte para ello debió sortear múltiples obstáculos.

Y le llovía sobre mojado. Los esfuerzos en medio de la adversidad enlistados, incluyeron la búsqueda de oportunidades con mayor trabajo, desde que enfrentó obstáculos de los propios promotores del deporte, hasta el arribo a la cima del éxito, en el que midió fuerzas y venció a todas sus oponentes en los más recientes Juegos Panamericanos, para traer medallas de oro.

Por las máximas preseas en los torneos y ya instalada en San Luis Potosí, entrena a diferentes horas en el club deportivo La Loma, o en los espacios que le sean idóneos para su desarrollo físico y el perfeccionamiento de sus destrezas.

LA FAMILIA BLINDA

La familia, para ella es un factor decisivo para reproducir o anular la cultura de la violencia de género y la discriminación abierta hacia las mujeres y su condición.

Para Paola, la reconstrucción social es obligada, y no sólo para propiciar el empoderamiento de las mujeres. A su juicio, la cultura del daño a las mujeres, tiene su etapa reversible en las muestras de talento y los resultados. “Sacar la casta por el deporte mexicano es una muestra inequívoca de que las mujeres desarrollan potencialidades en la misma forma en que los hombres”.

Asegura que una carrera exitosa no es límite para que una mujer busque otros espacios de desarrollo personal. Algunas han incursionado en la política y a juicio de Paola, lo han hecho bien. Ubica a una de ellas en la persona de Ana Gabriela Guevara, la titular de la Comisión Nacional del Deporte.

Los feminicidios y las agresiones contra las mujeres, considera, forman parte del grave problema social de segregación por género, que no le concede valor humano siquiera. “Muchas pierden la vida por agresores que no entienden que el hecho de que una mujer acuda a sus labores con falda o camine en la calle, deba ser agredida, violada o asesinada”.

Paola Longoria tiene la sana costumbre de analizar a sus rivales antes de un encuentro. A partir de esa tarea minuciosa a veces se construyen los premios. Un partido tiene una preparación previa y un sacrificio; la recompensa va más allá de la medalla o el trofeo, es la alegría de saber lo mucho que se trabajó para lograrlo y la satisfacción. Entonces sonríe con orgullo ante centenares de cámaras.

Sin embargo, le borra la sonrisa la rivalidad de género, y por ello, también analiza el machismo y el feminismo y los ubica en su contexto social.

Advierte que si la primera institución que falla es la familia, entonces esa condición obliga a entender que las diferencias de género, en ese ambiente familiar afectado, son vistas como de rivalidad y no como una complementariedad.

Explica que las mujeres como los hombres no tienen miedo al fracaso, y por eso van al parejo en la búsqueda del éxito, en cualesquiera que sean las tareas.

El origen de la discriminación para ella viene desde la familia y de la forma de educar a los hijos. “La violencia se expresa en tantas muertes de señoras que a veces son madres solteras y salen a trabajar para conseguir el pan, y son víctimas de la inseguridad y mientras buscan el sustento sus hijos, ellos se quedan huérfanos”.

Paola juzga que hay políticas públicas insuficientes y de ahí el origen de las marchas y movimientos con la consigna “¡¡ya basta!!”.

EL JUEGO DE LA INEQUIDAD

En el deporte ve un muy evidente el machismo, donde hasta 2019 existe una abierta lucha por la igualdad de sueldos o de los nuevos montos económicos para cada participante en un encuentro deportivo, sin distingo de ser mujer u hombre.

Cita como ejemplo sus propios torneos, donde aún hay una abierta lucha por la igualdad de bolsas con los varones.

Explica que cada quien desde su trinchera va buscando más oportunidades para ellas, y para ello todavía hay mucho por hacer y una demostración es que las mujeres sacan la casta por el deporte.

Asegura que para la práctica deportiva faltan recursos.

– ¿Qué es lo más difícil en tu vida con respecto a las oportunidades y el deporte?

– “La etapa más difícil de mi vida tiene que ver con el hecho de que mis papás se las arreglaron para costear mi carrera deportiva, puesto que en el deporte miden el talento y a veces, con todo y él aparecen las primeras negativas de apoyo”.

Advierte que a pesar de la adversidad, creció con una mentalidad de representar a las mujeres, de hacer lo mejor posible por ellas y obtener la recompensa por su esfuerzo.

Aún así enfrentó la discriminación de quienes pudieron haberla apoyado desde un principio en San Luis Potosí, y un literal robo de su ranking profesional el primero de mayo del año 2011, cuando ganó un torneo, pero fue calificada en segundo lugar por ser mexicana. Ganó ese encuentro y otros 99 consecutivos, y punto: le robaron a la campeona.

EL PEOR EMNEMIGO, A UN LADO TUYO

Sin embargo, juzga que hace falta una fuerte reforma a la integración social, que los gobiernos promuevan iniciativas para mejorar la convivencia entre las personas y que el maltrato de un género al otro por ambos lados, es decir de mujeres contra hombres y de hombres contra mujeres, sea firmemente penalizado, principalmente porque con frecuencia hay colaboración u omisión de alguien del mismo género para que se consumen actos de violencia o discriminación.

A su juicio, una medida de separación de personas por su condición de género es inadecuada, y por ello no cree necesario para la reconstrucción social implementar el “transporte rosa”, a fin de cuentas protector, pero discriminatorio y no complementario, puesto que a veces precisamente entre mujeres es como no se ayudan.

“Ellas mismas dicen ´te pongo a esta mujer y te la llevas´, y por ello la sociedad debe cambiar desde adentro, puesto que el peor enemigo de una mujer es otra mujer y el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano”.

Percibe que por ello, el gobierno y los congresos están obligados a apoyar con leyes y las reformas para que las mujeres estén protegidas y puedan salir a trabajar sin riesgos de que pudieran sufrir no sólo un hostigamiento, sino que éste concluya en el asesinato.

Explica que no sólo se debe dar la protección en zonas indígenas, como ocurre en aquellas acciones para evitar el robo de los hijos de las mujeres que caminan solas, sino en toda la sociedad, para que haya respeto también a las madres y que puedan trabajar y caminar libremente con sus bebés.

“Lo que falta es confianza, y por ello se vive en medio de agresiones o con problemas que las mujeres viven desde pequeñas”.

En las etapas difíciles de su vida, Paola Michelle Longoria López ha vivido discriminación en el proceso de llegar a ser profesional, cuando estar arriba y querer una igualdad de género es hacerse de la idea de que no todo tiene que ser para que la mujer, sino que el hombre y la mujer se complementen deben trabajar en mancuerna.

“Nos esforzamos de la misma forma… debe haber acuerdos sociales donde se respeten ambas partes y se pueda hacer una diferencia en el país en el deporte”.

Precisa que ahora, desde los premios económicos están discriminando a la mujer, porque si finalmente se prepara de la misma manera o quizá mejor a veces que algunos hombres, en premios de tenis, golf y futbol, los sueldos de los futbolistas mexicanos y extranjeros y los sueldos de las mujeres mexicanas y extranjeras varían.

“Aquí en México, las mujeres no ganan ni el 20% igual que un futbolista hombre”.

Y así, sucesivamente, Paola ve y ha vivido en carne propia las diferencias de género.

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