Viernes 20 de Septiembre de 2019

Bitácora

A una joven bonita, de cuerpo esplendoroso, joven, sana, se la lleva un tipo y la golpea, la tortura, la viola y la mata. Sale en el diario la información sobre el caso y muchos –lo peor de todo, muchas-, prefieren no leer la nota alegando que no fomentan el amarillismo. No es amarillismo, es una realidad la de que hay un machismo monstruoso acechando contra mujeres libres y bonitas que quieren vivir y convivir como cualquier otro ciudadano en el país.

 

ES triste ver que muchas mujeres se pusieron antifeministas e incluso calificaron de feminazis o se burlaron de la gordura de algunas de las manifestantes de la Ciudad de México que salieron a las calles a protestar porque una pandilla de policías  presuntamente raptó y violó a una joven mujer que (tiene derecho a hacerlo), estaba intoxicada de alcohol y salía de una fiesta.

 

SE fijaron mucho en la protesta y la vehemencia de las mujeres que usaban eufemismos o grandilocuencias de la violencia contra el hombre, además de que rayaron el Ángel de la Independencia del paseo de La Reforma, pero, cosa curiosa, les duele que se raye un monumento que simboliza una ciudad que no cuida de sus mujeres, pero no les dolió que a una mujer la violaran, la torturaran y la asfixiaran en un lugar lejano a su casa y que la tiraran como a una bestia (ni a los animales se les trata así). Qué extraño.

 

PERO hay que aprender a ver el entorno. Los machistas somos muchos, porque la cultura es machista y se protege de los brotes feministas, pero en realidad, esta violencia proterva contra las mujeres recuerda a las muertas de Juárez o de la frontera tamaulipeca, que eran mujeres que se independizaron, antes que nadie, en México, del yugo patriarcal y que se convirtieron en las dadoras de sustento y de vida familiar en sus casas. Muchos no toleraron eso y el miedo los llevó a matarlas, con el soslayo vergonzante de las autoridades. Cuidado: todos tenemos hijas, hermanas, madres, tías, novias, esposas, amantes y a ninguno de nosotros le gustaría que una bestia sin sentimiento las hiciera pasar por una pesadilla así.

 

EL secretario del Ayuntamiento, Raúl García Salazar dio a conocer que el desaparecido director de Comercio, Saúl Bonilla Olvera no estaba desvanecido de la esfera pública, sino que en realidad estaba de vacaciones, que constan de 10 días hábiles (dos semanas), aunque luego se contradice y comenta que ya que vuelva de su asueto, el funcionario verá qué decide, porque “lo que le pasó”, no es normal (o sea, que resultó amenazado en una manta de un grupo delincuencial).

 

O sea, ya que desapareció ¿le dieron vacaciones? O ¿le dieron las vacaciones porque desapareció? Hay una contradicción fuerte en las palabras del secretario, porque hace unos días dijo que no sabía el estatus del funcionario, sin embargo, ahora alega que está de descanso oficial, aunque no está seguro si continuará con el encargo de Comercio. Se entiende menos de lo que se puede leer aquí.

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