Domingo 21 de Abril de 2019

Bitácora

Ya en otra ocasión, en este mismo espacio se dio a conocer que, cuando alguien se atreve a llamar a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), se lleva el chasco de enterarse que en ese lugar, que es una delegación federal, encabezada por un señor llamado Manuel Téllez Bugarín, nunca hay nadie, salvo la gente de limpieza o de seguridad que viven el privilegio de pasar el día sin la molesta inspección de los titulares de la oficina. ¿A dónde irán? Quién sabe, pero lo que es cierto es que no van a donde es necesario que acudan para constatar ecocidios, contaminaciones flagrantes y crímenes contra el medio ambiente porque pues esas cosas suceden muy lejos de la capital del estado, acá, en la Huasteca, llena de mosquitos, calor y cerveza. Fúchila.

Así como ocurre cada año en el río Gallinas, en donde hay peces endémicos de ese río solamente, en el río Huichihuayán, que se encuentra en la delegación del mismo nombre, dentro de los límites del municipio de Huehuetlán, la empresa productora de jugos cítricos, Citrofrut arrojó líquidos contaminantes a una corriente menguada por el estiaje y la polución fue más que evidente, desde el día de ayer.

Hoy, para constatar el tiradero de inmundicia al afluente que es uno de los grandes atractivos para bañistas que acuden a la Huasteca sur, se citó a los alcaldes de Axtla, de Huehuetlán y de otros municipios que son bañados por el río de Huichihuayán para hacer una inspección ocular y tangible de lo que se estaba arrojando a la corriente y también asistió la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos, pero la CONAGUA, al mando de Téllez Bugarín, que tenía agendada la visita para hoy en la mañana, ni se paró cerquita de estos parajes manchados por la polución.

Parece preocupante y triste que a los funcionarios de primer nivel que deberían estar al pendiente de la vida saludable de los ríos que son, por principio de cuentas fuente de abastecimiento de miles de personas, para beber y para uso diario, son también los recursos hídricos que vienen a buscar con denuedo los turistas de zonas áridas y frías, dos o tres veces al año.

O sea, contaminar en la Huasteca está permitido y quedar impune por la contaminación es una costumbre, porque lo que sucedió en el 2017, con el río Gallinas fue algo ridículo, ya que después de aventar sosa cáustica en grandes cantidades al afluente, provocar mortandad de peces y enfermedades cutáneas en niños, se anunció que habría sanciones contra el Ingenio Alianza Popular y en realidad no se le multó ni por ser malote, tan siquiera, quedando el problema ecológico en nada. Al menos los industriales ya saben que pueden quedar impunes, porque de seguro hay algún interés de por medio que nada tiene que ver con la vida, pero sí mucho con el billete.

Al parecer a los integrantes del partido MORENA les gusta mucho la teatralidad y el showbusiness (o chowbisne, como dirían ellos), porque además del “atentado” contra el Mijis que ni su abuelita se creyó, ahora también resulta que el delegado estatal del Gobierno federal, Gabino Morales habría sido víctima de un intento de atentado en una reunión de miembros del MHD en Tamuín, en donde increíblemente había más de cinco personas.

Se corrió el rumor de que alguien armado le había apuntado al súper delegado, luego de haber echado una perorata contra los ricos y poderosos de Tamuín, que, tenemos entendido, les importó un cacahuate la visita del funcionario de AMLO a la región catanera.

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