Jueves 21 de Marzo de 2019

Bitácora

Félix Cruz Ramos, presidente de la Cooperativa de Pescadores del Río Moctezuma no vino a buscar nota ni a querer figurar, como nos tienen acostumbrados la mayoría de los funcionarios últimamente. Tampoco vino a presumir que tiene preocupaciones medioambientales serias, como muchas personas poses que se angustian por la polución solamente cuando se les mancha el agua que pasa por sus ranchos. Félix Cruz Ramos vino hoy, sábado 16 de marzo de 2019 a Valles a pedir que alguien lo escuche, porque están envenenándolo a él, a su familia, a sus compañeros pescadores y a los que viven en las márgenes del Moctezuma, que ha sido ensuciado con sustancias que han causado males cutáneos, enfermedades gástricas, mortandad de peces (principal fuente de sustento de los pescadores y modus vivendi de ellos mismos) y cómo es tal la gravedad del miasma que arrojan al afluente que hasta sus redes de pescar se han corroído con la acción de ese veneno.

Lamentablemente expuso este caso ante uno de los políticos más despreocupados por los temas sociales que existen, Ricardo del Sol Estrada, quien simplemente vive para promocionarse, con miras a competir para la alcaldía de Valles en 2021 pero que, si fuera suficientemente sagaz estaría pensando en que una presión política desde su curul hasta le puede servir para levantarse el cuello y hacer que las cosas se solucionen.

Otros de los que estuvieron en la reunión fueron los remedos de oportunistas políticos de la ciudad, miembros de Agenda Ciudadana, que simplemente lo que quieren es hacerse de negocios con la política o de cargos públicos de peso para hacer todo lo que ahora le critican a los que están dentro de los puestos públicos y, aunque dieron a conocer que la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) ya estaba atendiendo el problema, días después de la mortandad registrada en San Vicente, la dependencia federal no ha emitido ni un comunicado, porque lo que le interesa a la CONAGUA es quedar bien con las empresas de producción de alimentos que hay en la región, como los ingenios y las jugueras, a costa de lo que sea y pagando el precio ecológico que sea.

Es verdad que las empresas antes mencionadas solventan la economía de la región, pagando a los agricultores que les tributan su caña o sus naranjas, sí, pero el dinero no se come y, sin agua limpia en los ríos, sin un manejo responsable de los cuerpos de agua que hay en la Huasteca, se podría caer en la paradoja insoportable de vivir en un paraíso lleno de agua sucia. No se vale.

Muchos piensan que la preocupación de que no se contamine proviene del miedo de que la Huasteca se quede sin turistas, la principal causa del desasosiego de Félix Cruz y de todos los huastecos con dos dedos de frente es que un río enfermo es un río que puede desaparecer y toda el agua que se utiliza en los municipios para beber, para actividades agrícolas y para uso doméstico se saca de los afluentes en cantidades demenciales, como el caso del río Valles, que gastará durante esta temporada de calor hasta 1 mil 400 millones de litros de agua que se succiona de este afluente.

No es cosa de política ni de poses, es cosa de ponerse serios y rigurosos con las empresas. Sin agua, no habrá cañas ni naranjas y mucho menos industria del azúcar o del jugo de naranja. Se puede ser codicioso, pero también se debe ser inteligente.

Notas Relacionadas