Lunes 26 de Agosto de 2019

Bitácora

En Tampamolón ocurre uno de los fenómenos políticos más agresivos contra la administración local de que se tenga memoria, porque la excandidata y perdedora de la reciente contienda municipal, la panista, Silvia Medina Burgaña ha apostado por conformar una oposición que no solamente señala los errores del gobierno del panalista, Isidro Mejía Gómez, sino que lo acusa de ser parte de la delincuencia organizada y de atentar contra la vida de ella y de su gente.

Isidro Mejía, a su vez la acusa a ella de acosarlo con su gente, para meterle miedo y que desista del cargo que ganó a través de los votos y, en el ínter entre estos dos actores políticos surgió un movimiento de autodefensas en Tampamolón que, presuntamente actuará en defensa de los abusos y de la delincuencia provocada por el alcalde. Ni a quien irle.

Hay que recordar que el líder de las autodefensas de Tampamolón, de apellido Martell, fue uno de los que se entrevistó con el doctor José Manuel Mireles Valverde, en su reciente visita a la Huasteca para promocionar su libro sobre los métodos y la naturaleza de las autodefensas.

Pero fuera de las grillas y las inquinas que se puedan tener Mejía y Medina, en medio queda un pueblo que se las ha tenido que ver con personas bastantes extrañas que con total impunidad andan armadas por la calle o haciendo actividades que distan mucho de estar dentro del parámetro de la ley.

Lo que sí se alcanza a apreciar es que los miembros de la familia Medina –Silvia Medina es prima de David Medina Salazar- no saben perder y el alcalde, con sus acusaciones de acoso en contra de la ganadera y empresaria enrarecen todavía más el ambiente en el otrora apacible pueblo de Tampamolón.

En el Partido Acción Nacional (PAN), -quizá no lo recuerden, es un partido de derecha en vías de extinción-, las cosas andan tan mal que el Comité Directivo Estatal podría iniciarle una auditoría a Paco Gómez Faisal a quien literalmente le importó una sombrilla el instituto político y se fue hasta sin apagar la luz de su responsabilidad como presidente del partido que ha tenido desde el mes de diciembre de 2017, que fue cuando una minoría lo eligió.

El partido es sólo una casa vacía, en la calle Salazar, a donde solamente acude una secretaria más por inercia y fuerza de la costumbre que por convicción.

Probablemente el alcalde pueda caminar y mascar chicle, para hacer uso de su propio coloquialismo, pero los que no le imitan la habilidad de hacer varias cosas a la vez son muchos de sus colaboradores.

De acuerdo con el presidente municipal, así como se puede traer un aeropuerto a Valles y solicitar la ampliación del libramiento, así también se pueden resolver problemas locales como los que ha tenido la ciudad de manera anacrónica, pero, o él no se ha aplicado a hacer las tareas domésticas o su gente no sabe trabajar en una administración…todavía.

De hecho la política de buscar obras de alto calado o gran magnitud es buena, porque se basa en proyecciones de largo plazo y beneficio vallense. El aeropuerto para Valles suena de primer mundo y es cierto, traería un turismo diferente y un tipo de visitante que bien podría invertir entre tantas bondades que tiene la Huasteca, pero primero lo primero y así como se buscan mil millones para un aeropuerto, que su gente busque 10 mil o 5 mil pesos para reparar los camiones de basura, porque el departamento de Obras Públicas nomás no responde.

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