Domingo 19 de Mayo de 2019

Manifestación francesa degenera en violencia

Campos Elíseos se convirtió en un auténtico campo de batalla entre manifestantes y policías

[EFE]

París.- El enfrentamiento entre radicales violentos y las fuerzas de orden francesas fagocitó hoy la manifestación en París del movimiento de los “chalecos amarillos”, que nació en protesta por el alza de los carburantes y que ha evolucionado como expresión de descontento contra el deterioro del poder adquisitivo.

Según datos oficiales, más de 106.000 personas se manifestaron en todo el país, frente a las 280.000 de hace una semana, lo que permitió al ministro francés del Interior, Christophe Castaner, hablar de “importante debilitamiento” del movimiento de protesta identificado con la prenda fosforescente obligatoria en todo vehículo.

En total, se organizaron más de 1.600 acciones en el país, sobre todo en centros comerciales, señaló el ministro, quien aseguró que, aunque la mayor parte fue pacífica, se registró “un endurecimiento” con respecto a los últimos días.

Pero todos los focos estaban puestos en París, donde los “chalecos amarillos”, hasta ahora más presentes en provincias, quisieron llevar la protesta para hacerse oír cerca del poder.

La iniciativa acabó en un enfrentamiento en los Campos Elíseos, emblema de la ciudad, convertida en un campo de batalla entre grupúsculos violentos, que lanzaron objetos a los antidisturbios y levantaron barricadas, respondidos por gases lacrimógenos, cañones de agua y cargas policiales.

En total, 130 personas fueron arrestadas, 42 de ellas en París, la mayoría por lanzamiento de objetos a la policía.

Barricadas incendiadas, paradas de autobús destruidas, al igual que terrazas de cafés y escaparates de comercios, imágenes duras en uno de los atractivos turísticos más reconocibles de una de las ciudades más visitadas del mundo.

De acuerdo con los datos oficiales, 8.000 personas invadieron la avenida, en medio de un imponente dispositivo policial que tenía la consigna de alejarlas del vecino palacio del Elíseo, residencia del presidente del país, Emmanuel Macron, en el punto de mira de los descontentos, que reclamaron su dimisión y que querían que su grito de protesta llegara a sus oídos.

El Gobierno, que desplegó 3.000 agentes en la ciudad, había dispuesto que la manifestación se desarrollara en el Campo de Marte, frente a la Torre Eiffel, pero este grupo heterogéneo, oficialmente ajeno a partidos y sindicatos, desoyó la consigna.

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