Bitácora

EL mejor de los casos, debería ser el del mutismo de la Iglesia, en cualquiera de los asuntos de la política. Que se queden a gusto, con la Biblia, con las parábolas y con sus letanías, pero que se cumpla el principio laico de la Constitución y que se les exija a los ministros católicos o de cualquier otra religión andar dando “nortes” o andar “sugiriendo” qué proyecto o cuáles candidatos deben ser los que el electorado debe votar…

LA religión tenía su razón de ser en el inicio de los tiempos, ya que desplegó la primera ley sobre los seres humanos, pero ahora, en la actualidad, son sólo un negocio redituable y una de las influencias más grandes en creyentes de todas las iglesias y credos…

BENITO Juárez, en su grandiosidad, despojó a los ministros religiosos de su derecho a meter la nariz en política, porque un estado laico gobierna para todos y sus principios liberales no se ajustan a un dogma religioso, sino a una Carta Magna que le da certeza vital y jurídica a los ciudadanos…

SI un padre católico dice algo, tiene influencia en una buena parte de los ciudadanos de cierta edad, que todavía son los que mandan o moralmente sostienen una casa familiar, dado que el INEGI afirma que más del 80 por ciento de los creyentes, pertenecen al catolicismo…

SI un padre pide al cielo, frente a sus feligreses que Dios le conceda el deseo de que la gente vote por candidatos católicos, como lo hizo el clérigo, Víctor Manuel Martínez, está guiñándole el ojo a sus fieles, quienes, quizá, investigarán quién es católico de entre los que compiten por un puesto de elección…

PERO ¿de qué sirve ser católico o evangélico cuando se ejerce una función pública? De nada, en efecto. La honestidad, la honradez, la probidad y la bonhomía las puede tener igual un católico, un musulmán, un budista, un luz del mundo, un testigo de Jehová o un miembro de la Iglesia de la Cienciología…

HAY que aclarar que los ministros religiosos tienen una influencia enorme en los fieles y que cualquier cosa que ellos sugieran, es visto como una orden por los creyentes más ortodoxos (que hay muchos), así que no estaría mal hacer un llamado a la prudencia y a la laicidad, que tantas vidas costó en el Siglo XIX y que le dio una libertad social a los mexicanos, desde la segunda mitad de la centuria antepasada…

EL taxista que agredió a Leticia Nieto Velázquez el viernes 11 de mayo y que luego fue con su hijo a amenazarla a su casa, el pasado lunes ahora tendrá que enfrentar a la justicia directamente, porque la compañera reportera fue a levantar un conocimiento de hechos sobre lo ocurrido en la Subprocuraduría de Justicia de la Huasteca Norte…

POR alguna razón, el taxista que maneja el carro 261 piensa que puede agredir verbal y físicamente con su coche usado como arma, impunemente y que después se le puede ver como una víctima de quién sabe qué cosa…

EL asunto es que cuando se le retiró un permiso para ejercer el taxismo, este hombre se dirigió a amenazar a la reportera a su casa y después manda una representación legal, cuando debería estar viendo cómo es que enfrentará a la ley en la Subprocuraduría. Muchos creen que las actitudes misóginas que ejercen durante su vida, las pueden repetir impunemente, pero se equivocan, Leticia Nieto Velázquez no está sola.